Publicado en CincoDías

 

Nuestro socio de ESG y Sostenibilidad, Carlos Cerdán, analiza en este interesante artículo la situación de la sostenibilidad en las empresas en un contexto geopolítico polarizado. Explica que las organizaciones han reducido sus esfuerzos por avanzar en materia de sostenibilidad, cuando es un factor estratégico para el crecimiento y la resiliencia empresarial. 

 

Las organizaciones se tienen que preparar para la sostenibilidad

 

En Estados Unidos el triunfo del gobierno republicano parece haber identificado la sostenibilidad como uno de los obstáculos para el desarrollo socioeconómico, debido probablemente a consideraciones ideológicas más que a evidencias de mercado. En este sentido, ha emitido recientemente varias órdenes que impactan negativamente en la energía eólica, la promoción de la diversidad y la igualdad y la permanencia de EE. UU. en el Acuerdo de París, entre otras medidas.

 

En Europa, paralelamente, la Comisión Europea presentó en febrero de este año dos propuestas para simplificar las obligaciones de reporte en sostenibilidad. Una de ellas propone retrasar dos años la aplicación de la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD), conocida como “Propuesta Stop the clock”. La otra, denominada “Propuesta Substantive proposal”, busca reducir el alcance de las empresas sujetas a la CSRD, elevando los umbrales de aplicación a grandes empresas con plantillas promedio superiores a 1.000 empleados. Es una dinámica de acción-reacción.

 

No negaré que no lo recordaré como uno de los mejores días profesionales de mi vida, y seguramente de muchos, pero con una perspectiva más calmada, estoy convencido de que es un movimiento estratégico necesario ante el nuevo contexto geopolítico, la sobre-regulación prevista en Europa en materia de sostenibilidad y las grandes dificultades que enfrentan las organizaciones para cumplir en el corto plazo.

 

Con el reloj detenido ya veremos cómo termina, pero es importante recordar que la regulación actúa como un catalizador, aunque no es el principal motor de la transformación empresarial. La presión social y de los grupos de interés sobre temas de sostenibilidad sigue en aumento. 

 

Sostenibilidad en la estrategia empresarial

 

Los fondos de inversión sostenibles, respaldados por su rentabilidad, han crecido de forma exponencial en los últimos años, aunque recientemente a un ritmo más lento en ciertos mercados, por razones evidentes. Los consumidores y empleados exigen cada vez más transparencia y responsabilidad a las empresas con las que interactúan. Fue precisamente en respuesta a estas demandas que surgieron tanto la antigua -aunque aún vigente- Directiva sobre Información No Financiera (NFDR) como la CSRD.

 

Es importante no olvidar que las principales grandes empresas –y muchas de menor tamaño– llevan aplicando criterios de sostenibilidad desde mucho antes de la existencia de esta normativa. Las razones siguen siendo las mismas: la sostenibilidad está intrínsecamente ligada al negocio. Incorporar criterios sostenibles en la estrategia empresarial permite anticipar y gestionar mejor los riesgos, así como aprovechar las oportunidades derivadas de un modelo más eficiente y con capacidad para generar valor, no solo para los accionistas, sino también para todos los grupos de interés. 


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